Todas, absolutamente, todas las compañeras que he conocido en este mundo, afirman no tener contacto alguno con las drogas pero la gran mayoría de ellas, afirman aceptar clientes que sí que mantienen contacto con la droga, és más, son los favoritos del gremio. Las chicas, cuentan que, mientras que un cliente, se está "metiendo" raya a raya, es tiempo que está transcurriendo y si cobran a, digamos, 100€. / hora, una puta, se puede "levantar" fácilmente, unos 500 "del ala" y eso sin tener sexo con penetración, "estos tíos (relatan) se conforman con que se la coma un poco y que les vaya preparando las dosis" por lo visto, gramo a gramo, pero en realidad, jamás he visto un gramo de cocaína, ni gota y espero no verlo, no me resultaría agradable de ver.
Además de esto, la agonía por el dinero llega a unos extremos, que, incluso entra en la casa, hasta la habitación donde está el cliente, el que suministra a éste, lo que en mi humilde opinión, resulta además de triste, arriesgado.
¿Quién me dice a mí, que uno de estos, esté vigilado por la Policía y trate de pillarle "con las manos en la masa"? ¿Qué necesidad tengo yo, que vivo tranquila con mis tarifas de 30, 40 ó 50 euros, de meter en mi casa semejante mierda? No, no merece ningún respeto a mis ojos, las personas que se, como ellos mismos se denominan "fiestean" con la cocaína de por medio... ni la coca, ni nada, no, sencillamente, no creo que si un tío necesita "fiestearse" no es un tío hecho y derecho. Es repugnante.
Hace un par de noches, un cliente que había estado conmigo horas antes, me telefonea para además de adularme con "no puedo olvidar lo bien que lo he pasado contigo" (por cierto, gracias) Continúa diciéndome que me va a traer un regalo. Ignorante de mí, le contesto que no hace falta que se meta en nada, que y o con mis emonumentos tengo más que suficiente. Pasadas unas horas más, ya casi de madrugada, insiste en venir. A estas horas, no me apetecía nada, porque además, no tengo costumbre de recib ir de noche ya que me parece que la gente a determinadas horas, se desfasa. Mi instinto no se equivoca. El caballero, al que a través del auricular, y a se le notaba "un puntito pasado de rosca" me gritaba el trabajo que le había costado encontrar "mi regalito" que había estado buscando por todo Valencia pero lo íbamos a pasar genial y los dos nos lo íbamos a comer.
Le expliqué que, a pesar de no saber a ciencia cierta, de qué tema iba "el regalo" (me lo temía "envenenao") le agradecería se abstuviese de dos cosas: volver a visitarme y mucho menos regalarme nada, pero nada de nada, nunca jamás.
Prefiero vivr tranquila y no mezclarme con la mierda y seguir disfrutando de un sexo seguro, más o menos agradable pero sin adulterar y no es solo una recomendación, es una advertencia, al menos, si quieres follar con el coño más caliente de España.
Saludos cordiales
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