Hacía tiempo, demasiado, que no me veía tan atractiva y no es que h aya bajado un montón de peso, que falta me haría, aunque bien es verdad, que trato de cuidarme un poco, tratando de dejar de lado el tema del dulce que me vuelve loca...
Tengo cita para el endocrino. Harta de bajar y subir de peso, quiero operarme y ser lo que la "gente de bien" llama NORMAL. De los gordos, se avergúenza todo el mundo, de hecho, creo que mis clientes, se avergonzarían si sus amigos se enterasen que se lo pasan bomba conmigo en la cama, que les hago disfrutar lo que una de estilizada silueta, no serían capaz de hacerles.
Trabajo más y mejor que nunca y esto a muchos y a muchas les ocasiona sorpresa porque claro una chica "cegata" y de inmensas proporciones como yo, ¿a quién puede interesar? No son pocos (mis clien tes) ni pocas (compañeras de "oficio") los y las que me preguntan cómo es mi público, esperando en cierto modo, que sean viejos decrépitos y hombres de baja estofa, sin embargo, es todo lo contrario: mis clientes, no son solo gente muy educada y estupenda en su mayoría (hay alguna excepción, claro) si no que además, tengo los más guapos, los más atractivos, los tíos más "cachas" que imaginarse pueda y es que señoras y señores, la gente, está cansada de "Cuerpos Danone". Tanta perfección aturde.
Yo misma no salgo de mi propio asombro. Cada día que trabajo, pienso que igual ha sido un día de suserte... luego, vienen los bajones, los días en los que el teléfono se queda mudo o el día que doy con todos los chiflados del planeta y obviamente, me da el bajón pero hoy, en esta fecha, estoy pletórica y más subida que nunca. Mi cuerpo, lo veo perfecto... vuluptuoso, si, y "divino" porque si hay quien lo quiere usar para su disfrute, si el teléfono se me cae a llamadas y la puerta se me viene abajo a visitas, algo deberé tener, aunque yo misma tengo que convencerme, para los días malos, para los baches.
Una compañera, me ha depilado y me ha dejado las cejas muy finitas, elegantes y parezco otra, bueno, no, parezco yo, pero en mejor :D. He llamado a la manicura y me ha arreglado las uñas de las manos y me ha dejado los pies hechos una delicia; las uñas, todas esmaltadas de idéntico color, el "rojo bermellón" que si bien no es lo más elegante, me da igual, yo me siento insuperable con este estilismo tan atrevido....
Mi cabello, luce largo, ya alcanzó los hombros e incluso baja un poco de ellos. Es suave y muy, pero que muy liso, tanto, que parece que me lo arreglo en la peluquería pero no, solo le doy champú, acondicionador, mascarilla y mucho cariño. Mi cuerpo luce una piel suave, aterciopelada con u na luminosidad que tenía y sentía olvidada pero ¡NO! esto ya quedó atrás y Marina se redescubre a sí misma y para los demás, para vosotros que sois parte muy importante de mí, ya que sin vuestro apoyo y, por qué no decirlo, vuestras visitas, esta que lo es, no existiría.
Para reforzar más mi todo, me he comprado unos zapatos maravillosos. Desde luego, no son precisamente para dar un paseíto cómodamente por ahí pero tienen un taconazo de más de 10 cms. que dan vértigo, ¡vamos! tanto es así, que puestos parece que voy subida a un balcón, pero da igual, total, es para dar el "pasíllo" por la alfombra hasta mi habitación pero merece la pena el esfuerzo porque con ellos, con sus afiladísimos y brillantes tacones, vuelo y yo, soy una diva, soy ... bueno, soy lo que quiera.
Resumiendo: seducción entaconada a golpe de melena. ¿Qué me he "crecido"? ¿Que voy muy "subidita"? Pues, si esto es sinónimo de quererme y de sentir que hago bien mi trabajo, sí, así és... Aunque despierte alguna que otra sonrisa entre mis propias compañeras, aunque haya un "rintintín" en sus palabras cuando me alaban... aunque en la agenda del móvil de alguna que otra "colega" rece mi nombre como "Marina gorda"... Me da igual, o me debería dar pero bueno, cada uno se retrata como és y esto y a es otro cantar.
Y yo "palante" con mis sueños de una seductora que quiere aprender.
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